Sinaloa-sur-Seine

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Los ilegales y los policías federales (NO FICCION)

Camino al norte, uno se topa con muchos controles ya sean militares, del Instituto Nacional de Migración, de los servicios de sanidad agropecuaria de los estados o de la Policía Federal.

El primero después de Guadalajara está en la Venta del Astillero, aparece casi de improvisto: carnes en su jugo, tortas ahogadas, deliciosa birria, Puesto de control militar a 100m, alto total, tablero luminoso a 50m, respete instrucciones. Aun no se ven los primero campos de agave. Encinas, vacas negras, las vías del tren turístico a Tequila.

El agente Covarrubias sube al autobús, en la espalda “Policía Federal”, en el hombro derecho: “Proximidad social”. Pide identificaciones con cortesía, somos unos veinticinco pasajeros, baja a más de quince, edad promedio de veintidós años. Yo me desespero, un tabaco me hará bien. Los federales me dejan fumar al frente del autobús mientras que atrás ellos parlamentan con los otros. Ocho de la mañana.

A las Doce treinta, Peñas, Nayarit. Los chóferes no dan treinta minutos para comer. Río San Pedro seco. Ahí antes se vendían pericos y otros animales exóticos. Pesado nublado, poco aire. Las urracas saltan de rama en rama en los árboles. “¿No compran elotes tostados, guamúchiles?” No me interesa mucho hablar con la gente.

Avanzamos hacia Sinaloa. Se suceden tabacales, huertos de ciruelos, milpas secas, campos de sorgo trillados. De los árboles los mangos cuelgan como tetas sin sostén. Campos quemados, yo sudo. Me siento joven pensando en los cientos de veces que he pasado por esa carretera, leyendo “San Blas, Acaponeta, Ruiz, Tuxpan, Santiago Ixcuintla”, me pregunto “¿donde está Huajicori? Veo los primeros macapules, Sinaloa no esta lejos.

Kilómetro 85, carretera federal México 15, poco después de Peñas. Un letrero amarillo romboidal anuncia un entronque por la derecha. Mazatlán 195, Rosamorada 4. Uno se confunde, hay otro letrero más que dice Mazatlán 201, Acaponeta 50. Sube un rollizo cincuentón con barba de 5 días, pasado de peso, no esta uniformado, no tengo idea para quién trabaja. Porta una camiseta en la que se lee “Only tequila wishes, please! Señor Frog’s Mazatlán” A la cintura, arma, navaja, linterna. Va directo al grano “¿a donde va? ¡Identificación!”, parece que hay otro sinaloense en el autobús que dice “No se pase de verga, oiga”.

Bajo a fumar. Veo a los quince o más pasar billetes de $100 y $200 al cerdo. Only tequila wishes? Ahora me digo que desde que ellos subieron en Guadalajara no los he escuchado decir nada, que los que hablamos somos siete u ocho.

En el asiento al lado del mío hay un chamaco que no pasa de los dieciséis. Le pregunto “¿sabes de donde era? ¿Federal, del estado, municipal, judicial?” Me responde con muecas que no sabe, ¿para qué insistirle? Avanzamos y no quiere hablar. Tierra Generosa, Nayarit. Echamos hacia el mar, la sierra empuja la carretera hacia los manglares. El otro sinaloense dice: “de aquí pa’rriba, solo hay eso compadre” hablando de los retenes de control.

Uno de los 15 va hacia los choferes, nos acercamos al Río de las Cañas, puesto de control militar a 500m. Volviendo a su asiento, reparte pares de billetes de $200 a los quince. Kilómetro 140, Ejército Mexicano. Los guachos bajan las maletas. “¿ya estamos en Sinaloa?” “Uy, no, amigo. Faltan como 20km para La Concha, Sinaloa”.

A la entrada de ese pueblo letreros. “Sinaloa Bienvenido Welcome”, en vez de O, un tomate. Sinaloa, líder nacional en alimentos. Rosa María Cuén, Srita. México, imagen del estado, “orgullosamente sinaloense”. CeSaVeSin, control zoofitosanitario.

El adolescente lanza miraditas a mi cuaderno, escribo en francés para guardar el secreto. Estoy seguro que intenta descifrar lo que escribo en mi cuaderno. Lee su boleto, Guadalajara – Santa Ana, comprado a las 22h10, subieron a las 7.

Habiendo observado al grupito, que supongo se compone de centroamericanos, veo que tres de ellos son los polleros: el que reparte el dinero cada vez que nos acercamos a un retén, la única mujer del grupo, que viene con él, y otro mas que lleva puestos unas gafas de sol y tiene un tatuaje de corazón en la mano izquierda.

Al ver que se anuncia pronto el aeropuerto de Mazatlán, el tesorero del grupo va a los choferes, solo entiendo que habla del aeropuerto. Hay una van del INM unos cientos de metros al norte del entronque. Solo él baja, apretones de manos con migración y seguimos hacia el centro de la ciudad.

Yo comienzo a hartarme del viaje, por culpa del grupito nos paran a cada rato. Los federales se han pasado la voz, ninguno se nos pasa. “en el camión número tanto de tal línea blablabla…”.

Primer peaje de la Autopista Costera, gasolina a 187km. Los federales toman café o refresco. Miran fijo al autobús y nos alcanzan tres kilómetros después. Cuento los pasajeros que se quedan arriba cuando bajo a fumar un cigarrillo, somos cinco. Los que bajó la policía van, otra vez, atrás y parlamentan con los federales. Enfrente estamos los choferes, un nayarita y yo fumando, el agente federal Gutiérrez nos hace compañía, el otro federal no lleva pegada la placa de identificación en el pecho de la camisa. Pero eso sí, los dos enarbolan orgullosos sus banderitas mexicanas en lo alto del brazo.

Le dicen al chofer que no hay que pararse en Culiacán, pues el ejército hace las labores de la policía municipal y para “ciertos asuntos” son menos comprensivos. You know what I mean…

No sé qué distancia hay al peaje de la Cruz de Elota. Misma canción, repartición de billetes. Somos amablemente atendidos por el agente federal Pazos López. Adiós y que les vaya bien.

Culiacán pasa a la categoría de pueblo en el que el autobús no se para. Salimos de la Costera encaminándonos hacia el interior de la ciudad, pasamos al lado de la Central de autobuses y por mil callecitas vamos hacia la federal, se nos hace de noche.

En mis últimos doscientos kilómetros no pasa nada digno de contarse. Fue un alivio llegar a Los Mochis y poder pensar en otras cosas. Ya ni quiero enumerar los retenes que tenían ellos que pasar antes de llegar a Santa Ana, Sonora, ojalá que el dinero le alcance para llegar.

Sus comentarios

El 5.06.08 a 06:48 (CEST), comentario de Julio Sueco :: email :: #

Válgame, que gracioso se puso el gachupín que te dejo ese comentario de amor no? En fin, que te llevo a las tierras de Jeronimo de nuevo tu?

El 10.06.08 a 05:47 (CEST), comentario de ELSORDO :: #

ERES UN POBRE DIABLO QUE SOLO INVENTA TONTERIAS,

El 14.06.08 a 11:16 (CEST), comentario de Felipe Bachomo :: #

Julio:

¿Qué me llevó a México? El amor, la nostalgia...

Sordo:

Un pobre diablo provocador... por favor.

El 18.06.08 a 07:21 (CEST), comentario de robal :: #

tu naciste en cortines o en el fuerte yo soy de cortines

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